lunes 27 de julio de 2009

«Bilbao no puede cerrar por la noche como si fuera una oficina»

Txema Oleaga. Portavoz del PSE en el Ayuntamiento de Bilbao

Asegura que las instituciones han limitado la actividad nocturna en la villa «para evitar líos», mientras otras ciudades «van hacia modelos en los que la vida no para»

26.07.09 - TERESA ABAJO | BILBAO

El PSE ha ganado posiciones en el Ayuntamiento de Bilbao desde que gobierna en Ajuria Enea, lo que le ha otorgado la mayoría en sociedades tan decisivas como Ría 2000 y la comisión gestora de Zorrozaurre. En poco tiempo ha dado carpetazo a dos sonados proyectos, el tranvía de Rekalde y los rellenos del canal de Deusto. El portavoz del grupo, Txema Oleaga, plantea cambios de más largo recorrido en la financiación de las grandes operaciones urbanísticas y en otros aspectos de la vida de la ciudad, como la oferta de ocio nocturno. Su próximo reto es lograr la alcaldía, aunque para esa batalla aún faltan dos años.



-¿Le miran de otra manera desde que Patxi López es lehendakari?

-He notado dos cosas. Que lo que dices tiene mucha más repercusión que hace un año y que el Gobierno municipal está bastante nervioso. Se nota en sus réplicas, casi llegando al insulto.


-¿Algún vecino de Rekalde le ha reprochado que les hayan dejado sin tranvía?

-Hay uno que tiene una batalla personal y en cualquier entrada que hago del blog, de Twitter y de Facebook, me saca el tema. Creo que lo que le gusta es discutir. Pero voy a Rekalde muy a menudo y la gente está de acuerdo con lo que se ha hecho. No olvidemos que va a llegar el metro a Rekalde y a Irala, esa es la gran apuesta del Gobierno vasco.



-Pero el proyecto ya estaba lanzado, había un estudio en marcha.

-Sí, pero no había un compromiso firme.


-En Zorrozaurre han eliminado los rellenos, pero no han conseguido el consenso. La asociación El Canal sigue sin retirar los recursos.

-Veremos, yo soy optimista. La inmensa mayoría de los ciudadanos entenderá el esfuerzo que se ha hecho y se logrará la paz social.


-¿No sería mejor rellenar la zona para hacer un parque?

-El problema es que si tú rellenas eso y no consigues una rentabilidad económica, es un gasto más a sumar al proyecto. Otra cosa es que el Ayuntamiento lo considere prioritario en un futuro, y sería discutible. No tengo muy claro que sea oportuno rellenar una lámina de agua, quizá sea mejor hacer un pequeño embarcadero.



-Ustedes siempre defienden el diálogo con los vecinos, pero eso suena a discurso electoral. ¿Qué compromisos concretos asumirían?

-En primer lugar, cambiar las normas de los consejos de distrito para que las asociaciones de vecinos más representativas tengan derecho incluso a voto, siempre y cuando no haya una dificultad legal. Segundo, la posibilidad de recurrir a consultas vecinales para temas concretos. Por ejemplo, dónde vamos a colocar un centro de salud o un aparcamiento.


-¿Serían vinculantes?

-Legalmente hay una dificultad, pero tú puedes comprometerte como gobierno a respetar la voluntad de los vecinos. Esto de la participación no es una cosa que se hace de la noche a la mañana, hay que creer en ella y acostumbrarse a utilizarla. Hay sociedades mucho más avanzadas que la nuestra en las que las plataformas vecinales tienen afiliados al 80% o 90% de los habitantes de una zona.


-¿Y dónde pondría el límite para evitar que las plataformas se conviertan en un contrapoder?

-La última palabra siempre la tiene el Ayuntamiento, eso está claro. Cuando se trata de equipamientos de interés general que pueden ser molestos para una zona concreta, el Ayuntamiento tiene que tomar la decisión y no puede dejarla en manos de los vecinos.



-Aun sin los rellenos, ¿sigue pensando que en Zorrozaurre se van a construir demasiadas viviendas?

-Si se hacen todas las que están previstas (5.400), sí. Tiene que haber más espacio para otras cosas: equipamientos, actividades de ocio y relacionadas con el impulso económico que necesita Bilbao.


-¿Y cómo les saldrán las cuentas? Se supone que son los pisos los que generan ingresos.

-Ese es el problema de fondo. Para el alcalde y su equipo, la crisis es pasajera y cuando pase volveremos a una situación semejante a la anterior. Yo creo que esta crisis supone un cambio de modelo y ya no se van a poder cargar a las viviendas todos los proyectos urbanísticos. En Ría 2000 ya hemos iniciado un debate para financiar las obras públicas de otra manera.


-¿Cuál es la alternativa? ¿Más inversión pública?


-Depende. En su día, los márgenes de la ría fueron colonizados por las empresas. Si tú vas a hacer un parque tecnológico potente, ¿por qué razón no van a ser las empresas las que sufraguen una parte del coste de la operación? Evidentemente, la inversión pública tendrá que cambiar y habrá que definir qué cosas hacemos y cuáles no.


-Un Zorrozaurre más austero.

-Sí. Creo que la primera maqueta que presentó Zaha Hadid estaba más pensada para vender ilusión a los ciudadanos que como un proyecto sólido y económicamente viable.


-Veo que les queda mucho que hablar, aunque en octubre está previsto aprobar el plan especial.

-Lo que hemos pactado es que no sea un proyecto cerrado, lo mismo que el de Abandoibarra lo cambiamos varias veces. Supongamos que mañana llega una gran inversión ligada a las nuevas tecnologías y necesita muchos metros, se podría modificar el proyecto.


-¿Cambiarán el rumbo de Bilbao Ría 2000 ahora que son mayoría?


-El objetivo es que las obras que se vayan a acometer estén bien financiadas y no nos pase como con Garellano. Segundo, que la entidad que quiera hacer una operación diga cómo la quiere hacer y convenza a los demás. Como el acuerdo entre las instituciones es bueno, se puede extender el modelo a otros municipios del área metropolitana, desde Galdakao hasta Santurtzi.


-¿Se han sentido ninguneados en esta sociedad pública?

-No, pero a veces hemos notado que se hacían cosas sin consultar, ruedas de prensa extrañas... Hubo debates, como el famoso de los semáforos de Basurto, que fueron absolutamente inaceptables.


40 millones de Zapatero


-¿Tiene buenos contactos en el Ministerio de Fomento?


-Sí, sí.


-Se lo pregunto por el retraso del proyecto que definirá la entrada del TAV en Bilbao.

-Esa es una de las prioridades para el Gobierno de Zapatero y para los socialistas vascos. Estoy convencido de que este año se va a resolver ese tema, por lo menos el cómo gestionar esa entrada.


-Tampoco están claras las obras contra las inundaciones, y en el último año Bilbao se ha visto dos veces con el agua al cuello.

-La confederación hidrográfica cree que la solución no es hacer un túnel de La Peña a Olabeaga, porque salvaría una parte de Bilbao pero trasladaría el problema a otras como Zorrozaurre, Barakaldo o Erandio. Están haciendo un estudio integral de la ría, desde el Alto Nervión hasta la desembocadura de El Abra, y según una respuesta de Zapatero en el Senado, de aquí a fin de año tiene que definirse la solución de este tema. Veremos a qué proyectos en marcha puede afectar.


-En plena crisis, ¿dónde metería la tijera en los presupuestos?


-Yo no me metería ahora a comprar un nuevo museo de Bellas Artes. El presupuesto va a ser difícil, habrá que endeudarse. Calculo que con el segundo plan de inversión del Gobierno de Zapatero recibiremos unos 40 millones.


-Usted que viaja mucho, ¿qué echa en falta en Bilbao?

-Bilbao tiene que tener como gran ciudad una oferta permanente, no puede ser que se cierre en un momento determinado del día como si fuera una oficina. No olvidemos que estamos entrando en un circuito de ciudades europeas en competencia y las demás van hacia modelos en los que la vida no se para en ningún momento. Si quieres tener un sonido cero, te vas al campo.


-Pero el ruido provoca muchos conflictos con los vecinos.

-Si te sientas a hablar con ellos y buscas fórmulas de compensación, al final la gente lo entiende. Los vecinos también quieren salir por la noche a tomar una copa o a ver un espectáculo. Además, tenemos ahí unos yacimientos de empleo que están por descubrir. Actuaciones en directo en un café teatro que luego se editan y hacen promoción de la ciudad... Bilbao ha tenido eso y en los últimos años ha caído de una manera tremenda.


-¿A qué lo atribuye?


-Creo que ha sido una decisión de las instituciones, limitar la actividad nocturna en la ciudad para evitar líos. Eso supone gestionar y reunirse con uno, con otro, tiene que haber policía... Lo dejamos y ya está, el Bilbao chiquito y bonito. Bilbao tiene que ser una ciudad cosmopolita y activa. ¿Que eso genera ruido? Pues sí, pero también genera otro tipo de ventajas. Parece mentira que no lleguemos a la segunda pernoctación de los turistas, llevamos mucho tiempo en 1,8.


-¿Por qué no acaba de entenderse con el alcalde?

-Me entiendo mejor de lo que parece, ahí hay un poco de mito. Yo creo que no pensamos tan diferente sobre lo que hay que hacer.


-¿Le gustaría enfrentarse a él en las próximas elecciones?

-Sí, me gustaría tener un debate cara a cara.


-Como candidato es un rival difícil. Usted le presentó en una conferencia como una «fuerza de la naturaleza».


-Nadie puede negar que el alcalde tiene algo especial. Es un hombre que arrastra, aunque también tiene sus puntos flacos.


-Para llegar a la alcaldía necesitarían un pacto con el PP.

-Yo no descarto que podamos ganar al PNV en Bilbao.


-Ellos tienen trece concejales y ustedes, siete.

-Eso fue en las municipales. Desde entonces ha habido tres elecciones con un cambio de tendencia enorme, aunque ya sé que los resultados no son trasladables. En las generales, por primera vez en la historia democrática de Bilbao, ganamos al PNV por 10 puntos, y en las europeas quedamos en empate técnico.


-Pero el PP jugará un papel importante, y entre ustedes no se ve mucha sintonía.


-Somos partidos muy diferentes, pero la relación es fluida. Yo me llevo bien con todo el mundo.


Noticia publicada en elcorreodigital.com